Nos situamos en la localidad toledana de Sonseca, a unos 28km de la capital manchega; en un camino conocido como la Peña del Rayo, junto a la vereda de la Gitana. Allí nos encontramos con las ruinas de San Pedro de la Mata,  uno de los monumentos claves en la historia y arqueología de la Tardoantigüedad y el Altomedievo de la Península Ibérica.

Su construcción inicial fue sobre una enorme laja de piedra y, por lo que se puede observar, prácticamente sin cimentación.

Gracias  a los restos estudiados, se cree que las ruinas de San Pedro pertenecen a un conjunto de iglesias cruciformes visigodas del siglo VII; en las que también se incluyen a  Santa Comba de Bande y Santa María de Melque

Posiblemente fue construida en época del rey Wamba (672-681) Recio y Sánchez (2003) proponen una primera iglesia de planta cruciforme, con un ábside reforzado con contrafuertes laterales y con bancos interiores, y sin habitaciones.

Sus muros, están compuestos por  sillares como en todos los monumentos del siglo VII, pero con una  técnica de construcción algo más rústica. El grosor es sólo de 68 cm. excepto los que forman el ábside, que son de 1 m. de espesor.

Según un estudio del archivo español de arqueología, este edificio tenía un ábside rectangular, precedido por un espacio de anteábside de la misma forma, aunque de mayor amplitud, que daba paso a una nave transversal con crucero delimitado por cuatro arcos torales en herradura y a una nave occidental. De lo que sólo se  conserva el tramo inferior de los muros del ábside, del anteábside y de los pilares que sostenían los arcos del crucero.

Por desgracia, no quedan más que los restos, en muy mal estado, de algunos muros, de los cuales parte de ellos pertenecen a reconstrucciones posteriores que no han respetado ni el sistema de construcción ni la estructura original.

Estas curiosas ruinas visigodas, son un paso obligado para los amantes de la historia, arquitectura…

Visítalas en  estas coordenadas 39º 36′ 49,11″N 3º 59′ 13,77″W.