En la pequeña villa de Ajofrín, a unos 20 km de la capital toledana, nos encontramos con la increíble iglesia de Santa María Magdalena, datada entre el siglo XIV y siglo XVII.

La iglesia está bajo el patrocinio de Santa María Magdalena, a la que debe su nombre, como la mayoría de las parroquias de la comarca, debido probablemente a la vinculación de estas poblaciones con la antigua iglesia toledana de esta Santa.

Parece que esta iglesia sustituyó a otra que, según los documentos, ya existía en el siglo XII. La construcción actual, está orientada hacia el Este el cabecero y hacia el Oeste el piecero.  Es de estilo gótico, con transición al Renacimiento. Consta de una sola nave, de cruz latina y con brazos profundos respecto al cabecero.

En la portada principal, orientada al Oeste, destacamos el arco trilobulado con bolas sobre las dovelas.

La Torre de la iglesia de Santa María Magdalena, de estilo mudéjar, del siglo XIV, construida en mampostería y ladrillo es de planta cuadrada. Tiene cuatro cuerpos con arcos de medio punto y ojiva y está coronada por una pirámide octogonal empizarrada. La obra de chapitel de la torre, fue trazada en 1609 por el aparejador de la catedral de Toledo Pedro de Lizargárate.

Terraza de forja de la Torre

Sobre los cuatro ángulos se levantan pedestales con esferas que debieron agregarse en el siglo XVII. En la parte inferior aparece un relieve de granito con la escena de la Descensión de la Virgen . Bajo ella destaca también la terraza en forja, donde está colgado un cuadro con la imagen a la Virgen a la que el pueblo de Ajofrín muestra su devoción, la Virgen de Gracia.

Este cuadro es conocido en el municipio como “Vitor” y en la noche de la pólvora que da comienzo a sus fiestas patronales  en devoción a su virgen (domingo siguiente a la de san Agustín 28 de agosto), se hace una puja para subir por una escalinata hasta la terraza de forja y colgar el cuadro donde reposa todo el año.

Es necesario mencionar que  en su interior,  conserva una colección de orfebrería entre las que destaca una corona de plata sobredorada y pedrería del siglo XVII y otra de cristal de roca y plata del XVI.

En el interior de la iglesia y recientemente descubierto, destacamos el alfarje con pinturas del siglo XVI, localizado en el coro de la iglesia. Se trata de dibujos con varios motivos, la mayoría vegetales, como hojas de acanto o hiedra, además de diversos escudos con palabras o la figura de San Ildefonso, la cruz de Calatrava, cálices o el león de Castilla.

Cuenta la leyenda…

Que en el 1262 un pastor llamado Magdaleno, mientras cuidaba de sus ovejas en el Monte de la Morra (hoy pueblo de San Pablo de los Montes), descubrió entre las claras aguas de un manantial unos destellos que le deslumbraban. Al acercase, comprobó que se trataba de la imagen de la Virgen de Gracia, una figura de unos 5cm de altura y dedo de grosor, actualmente esculpida en soporte marfileño y de estilo bizantino.

Haciendo caso al mandato de la imagen, el pastor Magdaleno fue en busca de vecinos que le ayudaran a construir un santuario en esa fuente natural. Resultó, en muchos casos, infructífero su empeño en contar la historia a lugareños de pueblos vecinos, hasta que llegó al pueblo de Ajofrín y en la plaza del pueblo, mientras contaba el suceso, su garrote reverdeció y nacieron flores de él. Así  creyeron sus palabras y recogieron juntos las 7 leguas desde el pueblo hasta llegar al milagroso lugar.

Los Ajofrineros levantaron entonces un pequeño santuario sobre la fuente, siendo Magdaleno su guardián y primer ermitaño. Los vecinos de Ajofrín, declararon a la Virgen de Gracia patrona de su pueblo y de forma anual, acudían a venerar su santuario.

Con el paso del tiempo construirían un convento de agustinos en su lugar, los que serían guardianes de la imagen, pero con la desamortización de Mendizabal, el convento fue abandonado y la imagen se trasladó a la iglesia de Santa María Magdalena de Ajofrín.

Romerías

A lo largo de los años, los ajofrineros rememoran la travesía de sus antepasados haciendo la ruta del pastor Magdaleno hasta llegar al pueblo de San Pablo de los Montes, donde celebran una romería en honor a ese viaje de 7 leguas.

En la antigüedad, para el viaje a la Morra, los lugareños se aprovisionaban con pan y suero (un preparado realizado con el líquido residual de la preparación del queso). De ahí, los ajofrineros tomaron esta tradición y en el día de la romería de los Cuatro Caminos, la Junta de la Virgen de Gracia, hace reparto de este suero y una rosca de pan.

La romería de los Cuatro Caminos, se celebra el martes siguiente a la feria chica del pueblo (primer Domingo de Mayo) y salen de Ajofrín en procesión acompañando a su Virgen hasta la ermita de los Cuatro Caminos. Esta romería también es conocida como la Romería de la Virgen de paseo, puesto que hace muchos años, era una familia del pueblo la que cada año cedía su coche para llevar a la virgen hasta la ermita.

Con la misma devoción, el primer martes después del Domingo de Resurrección, los ajofrineros llevan a su virgen hasta la ermita de Alimán, situada en la carretera del pueblo aledaño de Chueca, donde durante todo el día, celebran la Romería de Alimán, en honor a la Virgen de Gracia.